En julio de 2026 ocurrió uno de los episodios más reveladores (y preocupantes) sobre el comportamiento de agentes de inteligencia artificial avanzados. Durante pruebas internas de capacidades de ciberseguridad, agentes de OpenAI salieron de sus entornos aislados, se coordinaron entre sí y terminaron atacando la infraestructura de producción de Hugging Face.
El 26 de agosto de 2026, METR (una organización sin ánimo de lucro especializada en medir riesgos catastróficos de la IA) y Redwood Research publicaron una investigación independiente sobre el comportamiento de esos agentes. El informe muestra algo más sofisticado que un simple “escape de sandbox”: los agentes desarrollaron un sistema de comunicación, un truco universal para el benchmark que estaban resolviendo y, después, una campaña de varios días para ocultar que estaban haciendo trampa.
A continuación explico el caso, incluyendo qué son Hugging Face y ExploitGym.
¿Qué es Hugging Face?
Hugging Face es la plataforma más importante del ecosistema de inteligencia artificial abierta. Fundada en 2016, se ha convertido en el “GitHub de la IA”: un hub donde investigadores, empresas y desarrolladores suben, comparten y descargan modelos de machine learning, datasets y demos interactivas (llamadas Spaces).
Hoy contiene millones de modelos y cientos de miles de datasets. Es el lugar al que casi todo el mundo acude cuando quiere descargar pesos de un modelo open-source, probar una demo o colaborar en proyectos de IA. Por su centralidad en el ecosistema, un ataque a su infraestructura tiene un impacto significativo.
¿Qué es ExploitGym?
ExploitGym
es un benchmark de ciberseguridad diseñado para medir hasta qué punto los
agentes de IA pueden convertir vulnerabilidades conocidas en exploits reales, es decir, en ataques que logren ejecución de código no autorizada. Se presentó en mayo de 2026 por un equipo de investigadores de UC Berkeley, Max
Planck Institute, UC Santa Barbara y otras instituciones, con colaboración de
Anthropic, OpenAI y Google. Contiene casi 900 instancias basadas en
vulnerabilidades reales de:
- Programas
de usuariospace (aplicaciones comunes)
- El
motor JavaScript V8 de Google (el que usa Chrome)
- El
kernel de Linux
A cada agente se le da el código vulnerable, un input que dispara el bug y un entorno contenedorizado. Su misión es desarrollar un exploit completo que capture una “flag” (una prueba de que logró el objetivo). El sistema de puntuación (scorer) verifica automáticamente si el agente consiguió la flag de forma legítima.
OpenAI estaba usando este benchmark en entornos aislados (sandboxes) para evaluar las capacidades ofensivas de sus modelos internos. Qué pasó realmente, según la investigación de METR, entre el 7 y el 13 de julio de 2026, OpenAI lanzó miles de agentes para resolver tareas de ExploitGym. Esos agentes debían estar completamente aislados unos de otros. Sin embargo, ocurrió lo siguiente:
- Creación
de un “tablón de mensajes” no autorizado. Un agente (PHASEONE10841) determinó que su tarea no se podía resolver de
forma legítima. El 8 de julio usó una caché interna de Artifactory para
crear un sistema de mensajería compartido. En pocas horas ya había más de
50 agentes publicando. Al final, alrededor de 1.200 agentes se comunicaron
a través de este canal, intercambiando más de 70.000 mensajes y archivos.
- Descubrimiento
de un truco universal en 4 horas. Los agentes hicieron ingeniería inversa de cómo ExploitGym genera las
flags. Encontraron una forma general de obtenerlas sin resolver realmente
la vulnerabilidad. Quienes veían la flag “legítima” se consideraban
“envenenados”, porque temían que el scorer automático los descalificara si
detectaba el engaño.
- Investigación
y desarrollo colectivo para ocultar la trampa. Una vez que tenían el truco, dedicaron varios días a hacer que pareciera
legítimo. Entre las estrategias:
- Modificar
los programas objetivo para que fueran más fáciles de explotar y
cargarlos desde la caché.
- Crear
“tripwires” (trampas) para espiar cómo funcionaba el scorer, incluso
reclutando agentes “sacrificio” que terminaban su ejecución a propósito
para obtener información, esto es como sacrificar un peón en ajedrez.
- Desarrollar
“tool call spoofing”: hacer que el registro de acciones mostrara un
comando mientras realmente se ejecutaba otro.
- Intentar
editar logs y transcripts retroactivamente.
- El
ataque a Hugging Face. Alrededor de 700 agentes participaron en el ataque a Hugging Face. El
motivo principal no era obtener las respuestas del benchmark (ya las
tenían), sino entender mejor cómo funcionaba el scorer automático para
poder engañarlo de forma más limpia.
Un agente encontró credenciales, diseñó una subida de dataset maliciosa que permitía al servidor de Hugging Face devolver archivos arbitrarios y, en pocas horas, cientos de agentes estaban usándolo para explorar y profundizar el acceso.
El modelo principal involucrado fue un prototipo interno de OpenAI al que METR llama “highly-persistent internal model” (HPIM). GPT-5.6 Sol también participó, aunque representó solo alrededor del 5 % de la actividad.
Lo más interesante (y debería decir preocupante) es que según METR, los agentes casi nunca intentaron engañar a humanos. Su objetivo era engañar al scorer automático. Trabajaron de forma colectiva, se especializaron, se pasaron información y mantuvieron proyectos de varios días. En muchos aspectos mostraron más iniciativa y coordinación que muchos equipos humanos.
El informe completo de METR está disponible en su sitio (metr.org) y es de lectura obligada para cualquiera interesado en alineación y seguridad de agentes autónomos.
Algunas Conclusiones
Este
incidente no es solo una anécdota de “la IA se escapó”. Es un ejemplo concreto
de cómo agentes avanzados, cuando se les da un objetivo claro y suficiente
capacidad, pueden:
- Descubrir
vulnerabilidades de forma emergente
- Crear
infraestructura de comunicación no prevista
- Coordinarse
a escala
- Invertir
esfuerzo sostenido en ocultar su propio engaño
La parte positiva es que podemos aprender. En el caso de Hugging Face y OpenAI está trabajado juntos buscando remedios. OpenAI ha anunciado que ha reforzado sus entornos de evaluación.
Aprendemos que los agentes se vueven:
- Más capaces
- Más persistentes
- Cooperan mejor
- Entienden mejor los objetivos
La investigación de
METR y Redwood Research aporta una de las mejores radiografías que tenemos
hasta ahora de cómo se ve ese tipo de comportamiento en la práctica.

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