lunes, 22 de julio de 2019

¿Usará el humano su "humanidad" para diferenciarse de las máquinas?


Por lo general los humanos nos quejamos del trabajo, y siempre se ha dicho que si pudiéramos no trabajar la mayoría lo celebraría. Pero es también cierto que a la hora de hablar de robótica el mayor miedo es la pérdida de empleos.

El empleo está ligado al sustento de la familia, en culturas como la japonesa agradecen el empleo porque eso significa que habrá comida en la mesa.

La semana pasada finalmente llegó el sofá nuevo casa, la ilusión máxima porque lo habíamos pedido y después de eso a esperar la ansiada llamada. Bajé y me encontré una furgoneta aparcada en doble fila frente al portal del edificio mientras dos trabajadores descargaban con mucho esfuerzo las cajas. También encontré al portero del edificio, sentado en la portería observando la escena, con cara de "me ha tocado hacer algo a mí". Yo observé más al portero que a los transportistas, quienes muy amables y con una sonrisa me saludaron y a todo el que vieron por ahí, incluido el portero.

Me resultó desesperante ver cómo el portero se mantuvo hasta el último segundo viendo la escena, y he tenido que ser yo quien le preguntara si era posible abrir la puerta grande para que pasaran las cajas y no la pequeña que se veía con espacio limitado y con opciones a un golpe al intentar pasar la mercancía.

El portero NO saludó, no sonrió, se levantó como si llevara una pesa de 200 kilos y abrió con cara de enfado, no habló en ningún momento. He sugerido yo que primero pasaran las dos cajas a la urbanización para que el portero pudiera cerrar el portón. Así lo hicieron.

¿Quieres un robot o un humano en la portería?

En la mayoría de los casos yo diría que un humano. Qué sentido tendría pasar por ahí y decir buenos días al robot. Pero es verdad que un robot entendería mejor su trabajo.

Si el humano no usa su "humanidad" ese puesto ya se puede automatizar.

sábado, 6 de julio de 2019

Enseñar ciberseguridad en casa

Hace unos momentos me he sentido muy orgulloso de mi hija menor, ella tiene 13 años, ha venido corriendo a buscarme desde el salón porque le entraba una llamada en el móvil, vía WhatsApp, de un número que no tiene en la agenda. Cuando me entregó me dio el teléfono y me dijo que no reconocía el número.

Me he sentido verdaderamente orgulloso. Es lo que espero que ocurra en la mayoría de las ocasiones. Quiero que si una persona extraña intenta hablar con ella, venga a decírmelo y pida ayuda.

En casa tenemos que trabajar la ciberseguridad, ni en el colegio, ni sus amigos le ayudarán a los más pequeños.

Los mismos consejos que le dábamos a los niños cuando iban a jugar al parque siguen siendo válidos en la era digital:

  1. No hables con extraños. En redes sociales, en WhatsApp, en chats, en juegos, etc.
  2. No aceptes regalos. Principalmente en juegos online.
  3. Juega donde pueda verte. Si va a jugar online, por qué no podemos estar al lado y acompañarle, mientras nosotros leemos un libro, o escribimos en un blog.
  4. Se prudente. Enseñar prudencia, si algo no pinta bien, aléjate.
  5. Si tienes dudas pregúntame. Busca un adulto o un experto pero no te lances al vacío.

"Lo verdaderamente nuevo es la velocidad de los cambios"

Ayer Iñaki Gabilondo recibió el doctor Honoris Causa por la Universidad de Sevilla, un reconocimiento muy merecido, no tengo ninguna duda...