viernes, 9 de septiembre de 2011

ayer me dejé el móvil en casa

En realidad mientras esperaba en el médico muy temprano en la mañana, se lo dejé a mi hija mayor para que jugara mientras entraba a la consulta. Al salir salimos muy rápido para poder llegar al tren pronto e incorporarme al ajetreado día que me esperaba. Olvidé recuperar el móvil y ella se lo llevó a casa.

Ya lo había dicho antes, la dependencia que hemos creado de estos dispositivos no tiene comparación a nada. MacGyver no salía de casa sin la cuchilla suiza que servía para todo. Yo no llegué a usar ese tipo de herramienta, pero definitivamente debo recordar no salir de casa sin el móvil.

Cuando volví a casa, tenía todo tipo de alertas activados, correos, llamadas, SMS, Twitter, WhatsApp… un amigo hoy me preguntó si estaba bien, pues no encontró la forma de comunicarse conmigo ayer. Espero que no sea una tendencia, este mismo año me dejé las llaves de casa en la oficia.

1 comentario:

  1. Increíble como algo creado para facilitarnos la vida se convierte en nuestras vidas!

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