Este mes he estado grabando en el plató de Hi VIP en Madrid. Hemos grabado entrevistas con los ponentes del próximo Congreso Internacional de Escuelas de Negocio. Como era normal, ha surgido la conversación relativa a los vídeos de formación creados con inteligencia artificial generativa.
Vaya por delante que a mi en principio no me gustan los vídeos generados con IA y no grabados con personas. Tampoco me parece comparable la animación clásica con la IA generativa.
Me parece que cuando vemos una película no solo evaluamos la trama, también consideramos la escena, la actuación, la posición de la cámara, las luces, etc. Para mí ver un avatar generado con IA es tan emocionante como ver un robot tipo humanoide bailando.
El aporte humano
Los expertos en educación han coincidido en que el valor de una clase la aporta el profesor. Es posible que un estudiante desarrolle empatía y admiración por un ser humano, y no por un avatar.
En repetidas ocasiones hemos recordado cómo nos inspiró y admiramos a un profesor o una profesora que hizo la diferencia. Sería cuanto menos raro esperar que un estudiante diga que su ilusión es ser como el avatar que le impartió una clase en su universidad o en la Escuela de Negocios donde desarrolló sus nuevas habilidades.
Personalmente siento una sensación extraña cuando escucho a personas sugerir que crearán contenidos automatizados para venderlos de forma masiva a humanos. Me parece que no mantiene un principio básico de proporcionalidad.

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