Sam Altman, fundador de OpenAI la empresa que comercializa ChatGPT está desesperado buscando fórmulas para que el gobierno de Estados Unidos ponga control a los desarrollos de inteligencia artificial.
Esta es una actitud poco natural del líder de una empresa tecnológica, y yo creo que no lo hace por las razones que él mismo explica, sino que lo hace porque ve en un futuro cercano que tendrá que pagar enormes indemnizaciones, y que posiblemente su vida termine alrededor de casos y casos legales.
El control político y financiero de la IA ha sido tendencia durante el verano, así lo expresé en un artículo en la revisata Tecnología y Sentido Común, que puedes leer gratis aquí en la página 32.

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