La idea principal es que Meta habría diseñado deliberadamente sus plataformas para maximizar el tiempo y la atención de los usuarios, utilizando mecanismos como el scroll infinito, las notificaciones hápticas, los algoritmos de recomendación y los filtros burbuja. El autor sostiene que estas técnicas pueden fomentar comportamientos adictivos y que resultan especialmente preocupantes en niños y adolescentes, por sus posibles efectos sobre el sueño y la salud mental.
El artículo critica duramente el resultado económico del acuerdo. Aunque las indemnizaciones pueden parecer enormes, sostiene que son relativamente pequeñas frente a los ingresos y beneficios de Meta. Por ello, el acuerdo podría terminar funcionando como un coste asumible del negocio en lugar de como un verdadero elemento disuasorio. Además, señala que Meta consigue evitar que determinadas cuestiones sobre la relación entre sus plataformas y los daños a los jóvenes sean examinadas en profundidad durante un juicio.
En mi opinión hay otro asunto que me molesta, el hecho de que las multas y penalizaciones económicas las cobra el gobierno, con lo que se convierte automáticamente en cómplice, y lo peor es que las víctimas siguen siendo víctimas, instrumento para ambas partes.
El sentido ético de las TIC puede ser más simple
El siguiente es un extracto de uno de los párafos del artículo del profesor Martínez:
"Dicho en términos coloquiales. La ética del desarrollo de software comparte elementos esenciales con la ética médica que viene prevaleciendo desde Hipócrates y que desde el punto de vista jurídico consagró Ulpiano en la antigua Roma: no hacer daño. En esencia, nos dijo el jurista hay que vivir honradamente (honeste vivere), no hacer daño a otro (alterum non laedere / neminem laedere) y dar a cada uno lo suyo (suum cuique tribuere). Así pues, desde el punto de vista jurídico hasta el último becario del soporte legal de la compañía conocía perfectamente que no era necesaria ninguna ley particularmente sofisticada para garantizar los derechos de las personas."
Puede leer el artículo completo aquí.
No hacer daño es un principio básico que también está incluido en el libro de Isaac Asimov cuando se refirió a la robótica, que para todos nuestros efectos es la inteligencia artificial: Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que sufra daño.

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