domingo, 22 de noviembre de 2020

Si dirigiera una red social mi prioridad sería combatir el odio

 Si dirigiera una red social mi prioridad sería combatir el odio, los mensajes de odio, los insultos, el acoso. No creo que sea necesario hacerlo exclusivamente basados en "filtrar" los mensajes de odio, creo que el principio principal pasa por identificar a los usuarios.

Esta mañana encontré un tuit de José Luis Martín Ovejero que dice "cuanto odio hay en Twitter. Qué pena! Con lo interesante que sería el debate en modo flash de ideas". Estoy de acuerdo, por supuesto. 

Creo que las métricas de las redes sociales es el problema. Primero porque se mide por el número de cuentas creadas, ellos por supuesto lo llaman "usuarios" pero no son usuarios, son cuentas, porque un usuario representa a una persona, y no es el caso, hay personas con cientos de cuentas, por esta razón interesa más contar las "cuentas" que los usuarios. 

En segundo lugar, el rendimiento económico. Cualquiera diría que es el contenido, pero otra vez la métrica es otra. Si no hay contenido no hay dónde poner publicidad, por esta razón y dado que el odio genera más contenido que el debate inteligente, es más importante motivar cualquier contenido, el que más se genere, para poder hacer más impresiones de una publicidad, aunque sea a un montón de cuentas con un solo usuario detrás. Pero es lo que hay, y mientras todos hagan lo mismo, seguirá igual. 

Una excepción que me gustaría apuntar es LinkedIn, y que además sirve de ejemplo. La publicidad en LinkedIn funciona fatal, la razón es que que tiene mucho menos contenido, básicamente el contenido "incendiario" está a mínimos... el motivo, cada cuenta representa a un usuario real, con su nombre, identificado de qué universidad proviene, y en qué empresa trabaja... una vez estás identificado no insultas, no acosas, no difamas, no escribes noticias falsas. De hecho, alguna vez que alguien pegó una noticia falsa y le he dicho que es falsa, le he visto disculparse en la red y prometer tener más cuidado. Por qué no ocurre en Twitter, Instagram e incluso Facebook, porque por lo general son cuentas falsas.

Una cuenta se llama falsa cuando no representa al usuario que la gestiona. Me explico, el ser humano que la crea podría llamarse "Juan Pérez" y vivir en Las Canarias, pero cuando crea la cuenta la crea como "María López" de Barcelona. No es suplantación, es sencillamente falso, pero con la capacidad de insultar de forma anónima. Alguien me dijo, que veía que esas cuentas tenían "amigos" en su red por lo que quizá era real, pero esa red son por lo general otras cuentas inventadas. A Facebook al parecer le gustan, porque además resultan cuentas muy activas, nadie las crearía para no usarlas. Así Facebook imprime anuncios en la cuenta y las empresas pagan por publicar publicidad a alguien falso, y ese contenido tiene la oportunidad para moverse entre cuentas reales, obtener reacciones, y a la postre publicar más publicidad.

Pero mi punto es que la mayoría de seres humanos tienen un límite, en algún momento los usuarios reales bajan su nivel de uso de la red, y los anunciantes empiezan a notar que aunque su publicidad se imprime muchísimo, nadie pica, porque no representa a consumidores, así la red social entra en su propia trampa. 

Si yo dirigiera una red social mi prioridad hoy sería combatir el odio, lo haría principalmente combatiendo las cuentas falsas, para garantizar la supervivencia a largo plazo de la red.


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