Cada vez que alguien habla de «concienciar en ciberseguridad», me imagino pulsando un botón que abre una trampilla bajo sus pies y lo deja caer en una fosa llena de cocodrilos. Sí, puede parecer una reacción exagerada. Pero es que la ciberseguridad es demasiado importante como para conformarnos con concienciar. Concienciar no es educar. Y mucho menos significa que alguien sepa protegerse. Pensemos en el carnet de conducir. ¿Alguien se imagina que para obtenerlo bastase con asistir a una charla sobre los peligros de la carretera? Nos explicarían que conducir demasiado rápido es peligroso, que hay que respetar los semáforos y que no debemos utilizar el móvil al volante. Y después, nos entregarían las llaves del coche. Absurdo, ¿verdad? Para conducir hay que aprender las normas, practicar y demostrar que se tienen los conocimientos y las habilidades necesarias. La demostración es un examen de certificación. ¿Por qué en ciberseguridad nos conformamos con menos? En muchas organizacion...
Ayer invité a Oscar Corbelli para que contara en 5 minutos el viaje que él describe en su libro “Las trampas de la Integración” a mis estudiantes del curso de Fundamentos de ITIL, curso que estoy impartiendo esta semana en Tecnofor.
Me encantó una frase que dijo en su intervención, “los Servicios de TI son los hijos de TI” pero continuó diciendo “cuál etapa de su vida estarías dispuesto a perderte”.
Es una analogía fantástica, y creo que aplica a todo. Un producto de nuestra creación requiere del cuidado en todas las fases, y no hay atajos. Es lo mismo que con nuestros hijos, no hay atajos.
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