sábado, 5 de noviembre de 2011

falta tecnología en el aeropuerto de Heathrow en Londres

Esta es la primera vez que hago noche en Londres sólo para subir a un avión en la mañana del día siguiente. En todas mis visitas siempre me quedé en la ciudad, pero hoy sabiendo que salgo mañana temprano he tenido la brillante idea de quedarme en un hotel de los que están en los alrededores del aeropuerto de Heathrow.

Es una práctica común para mí, la mayor parte del tiempo que estuve de visita en una ciudad y tenía un vuelo en la mañana, preferí hospedarme en uno de los llamados “hoteles de aeropuerto” o sea, esos que están al lado y suelen tener todo resuelto para el viajero. Pues esta vez me falló.

  • Al salir al aeropuerto veo las instrucciones que tengo en la reserva y descubro que todas son en caso de que vaya en coche, ninguna con instrucciones para un viajero.
  • Busco en la web con mi móvil y llego a la página del hotel, donde reviso la sección de cómo llegar, encuentro las mismas instrucciones que llevo impresas.
  • Llamo al número del hotel que está en la web, lo primero que me dice una máquina es que esta llamada me costará 50 centavos de libra (casi un euro). En la máquina no hay forma de hablar con un humano pero la opción 5 dice que es para darme las instrucciones para ir al hotel. Presiono 5 y nuevamente obtengo las mismas instrucciones del papel.
  • Voy a información del aeropuerto para que me dé alguna idea, y de hecho me ayuda muchísimo. Tengo que ir a la parada 26 y esperar el bus número H56, el hotel está a escasos dos kilómetros pero no es posible ir andando. Por cierto, me dice (muy amable y me ahorró una molestia) que el viajecito me costará 4,5 libras ida y lo mismo a la vuelta, vamos un abuso, 6€ por viaje. Pero que además debo pagar en efectivo.
  • Me dirijo a una oficina de cambio, le digo a la chica que atiende en la ventanilla “necesito 10 libras y tengo euros”, ella muy amable me dice “con mucho gusto pero el servicio por cambiarle esa cantidad es de 5 libras” -gracias, buscaré un ATM (cajero automático).
  • Estoy en la terminal 5, tengo que recorrerla toda para ir hasta el final y encontrar un cajero, que por cierto me recuerda que mi banco en España me cobrará comisión por la transacción… ya creo que me va a cobrar. Así que como puedes ver, el bus no me va a costar sólo 9 libras, a eso hay que sumarle la comisión de mi banco y la llamada con mi teléfono móvil.
  • Ahora esperar en la parada 26, puedo ver como pasan diferentes buses y los pasajeros hacen cola para pagar, más de uno se devuelve por no tener efectivo o por no tener libras. Me pareció muy agresivo acercarme a hacer una foto de alguno de los conductores con una “bolsita con monedas” a manera de caja improvisada, para cobrar y poder dar la vuelta, acto seguido marcar en una máquina para obtener un recibo para cada pasajero.
  • Cuando finalmente llegó mi bus, pagué 9 libras para tener también el billete de mañana. 35 minutos tardó el bus en llegar al hotel que está a dos kilómetros, la principal razón fue el tour por la terminal 4 y un par de hoteles más.
  • Desde que empecé a buscar la alternativa del bus hasta llegar al hotel, debe haber transcurrido poco más de una hora.

Como nota curiosa, si reservo un hotel en el Centro de la ciudad habría pagado el tren con tarjeta de crédito y estaría ahí en 30-40 minutos.

Todas estas observaciones me llevaban a pensar en tecnología. Cuánta tecnología hace falta aquí, no sólo para hacer más rápido y eficiente el proceso, sino también para que el viajero gaste menos (en cosas inútiles, sería mejor que use el dinero para pagarse la cena) y por supuesto resulte en una visita más agradable.

Por ejemplo, y ya que todos los trayectos tienen el mismo precio, con que puedas comprar un billete de bus en una máquina usando una tarjeta de crédito, le habrías cambiado la vida hasta al conductor del bus.

Así que después de mis reflexiones de uso y vida con la tecnología, pienso ¿esta es la ciudad que acogerá los próximos juegos olímpicos? ¿multiplicamos ahora mi historia por cientos de pasajeros? ¿es que a nadie se le ha ocurrido?

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