Temas de la entrevista
- Adaptación de las escuelas de negocio a la inteligencia artificial
- El papel del profesor frente a los avatares y las herramientas de IA
- La colaboración entre docentes e inteligencia artificial
- Humildad, curiosidad y aprendizaje en los profesionales del futuro
- Retos de la educación directiva y Congreso Internacional de Escuelas de Negocio
Entrevisté a Fernando Moroy, experto en innovación, startups, finanzas y alta dirección, y presidente del Consejo Asesor de la Asociación Española de Escuelas de Negocios (AEEN), para conversar sobre los cambios que está provocando la inteligencia artificial en la formación de directivos y profesionales. Nuestra conversación se desarrolla en el contexto del Congreso Internacional de Escuelas de Negocio, previsto para el 26 de noviembre de 2026 en Madrid. El profesor Moroy considera que las Escuelas de Negocio atraviesan un momento de transformación que exige una conexión permanente con las necesidades de las empresas. Los programas formativos ya no pueden permanecer estáticos durante largos periodos: deben actualizar sus contenidos con frecuencia, incorporar la inteligencia artificial como una herramienta fundamental y revisar tanto las metodologías de enseñanza como los sistemas de evaluación.
Uno de los aspectos más interesantes de nuestra conversación fue su reflexión sobre el futuro del profesor ante la aparición de avatares y sistemas de inteligencia artificial capaces de transmitir conocimientos. Fernando defiende que el valor de un buen docente va mucho más allá de explicar conceptos: aporta experiencias profesionales, vivencias y situaciones reales que ayudan al alumno a desarrollar el juicio necesario para pensar y actuar adecuadamente. Al mismo tiempo, reconoce que la IA permite ampliar las capacidades del profesor mediante la preparación de materiales, simulaciones e infografías.
El verdadero desafío consiste en encontrar una colaboración eficaz entre la tecnología y las personas, definiendo qué tareas pueden delegarse en la IA y cómo garantizar que los estudiantes adquieren las competencias previstas. También destacó una secuencia de actitudes especialmente relevante para los futuros profesionales: la humildad despierta la curiosidad, la curiosidad impulsa el aprendizaje y este, combinado con las posibilidades de la tecnología, puede potenciar la productividad, la creatividad y la innovación.
Al mirar hacia los próximos años, el experto en liderazgo plantea una visión optimista, aunque consciente de los importantes desafíos que afronta la educación superior y de posgrado. Las escuelas de negocio deberán reconsiderar sus modelos de enseñanza, sus métodos de evaluación y su capacidad de respuesta ante un mercado profesional que cambia rápidamente. En este escenario, la colaboración entre docentes, directivos, instituciones educativas y herramientas de inteligencia artificial será determinante para aprovechar las nuevas oportunidades sin perder el componente humano de la formación. Yo apuntaría en este punto el mayor reto, porque siempre se llama a colaborar, pero poco se colabora.
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