martes, 1 de julio de 2014

5 formas para fracasar estrepitosamente en un proyecto

Con mucha, mucha ilusión empiezo a configurar un nuevo proyecto. Este será mi proyecto, el producto será casi mío. Como en cualquier proyecto podría fracasar, pero en este caso el fracaso me costaría muchísimo, en dinero y en vida. Dicho esto, tengo que asegurarme al máximo el éxito del proyecto y que entregue los beneficios que espero, y tengo que mantenerlo muy en control, cualquier desviación me pude poner en problemas en los próximos meses.

He repasado lo que sé de proyectos, y por supuesto voy a aplicar mi método de gestión favorito: PRINCE2. Estoy en la fase de pre-proyecto y con mucho, mucho cuidado reviso que no me falte nada. Aún así, creo que es normal sentir respeto por el proyecto que estoy a punto de configurar, y en el que pretendo invertir. Voy a añadir unos principios adicionales, con el único objetivo de no caer en ellos.

5 formas para fracasar estrepitosamente en un proyecto

  1. Engáñate a ti mismo: creo que además de ser la primera de todas es la más común, y en la que más fácil puedo caer, engañarme. Los proyectos por lo general ilusionan, más allá de las ganas que tengas de hacerlos realidad, hay que pensar que no es cuestión de soplar y pedir un deseo, hay que trabajarlos de verdad, hay que convertirlos en realidades.

    Mentirnos sería muy fácil, escribir una línea y decir que eso se consigue (por que sí), cómo no se va a poder hacer, aunque seamos los primeros en intentarlo y aunque sea algo que no hemos hecho nunca. ¿Cómo no se va a vender este producto si es lo más guapo que he pensado alguna vez, aunque quizá yo mismo no lo compraría?
  2. Ajusta los números en Excel: es tan fácil y es rápido editar una celda y ajustar el resultado. No tiene pérdida, si el margen no es lo esperado, vas a la celda de ingresos y cambias el número, Excel a la velocidad de la luz aumenta el margen y hecho, ya dan los números.

    Lo mejor de Excel es que se pueden ajustar tanto aumentando los ingresos como bajando los gastos, y si lo haces así los beneficios que produce son fabulosos.
  3. No hace falta describir el producto ni hacer la jerarquía de producto: para qué si está todo en tu cabeza, lo sabes todo y conoces cada pieza y cada parte del producto, con qué objetivo ibas a perder tiempo documentando algo que conoces como la palma de tu mano (aunque no lo hayas visto nunca).

    La jerarquía del producto solo te hará perder el tiempo descubriendo más piezas que nos van a distraer del objetivo final, estas piezas suelen aparecer cuando se las necesita y ya iremos resolviendo con la marcha.
  4. El proyecto es a prueba de todo: es tu proyecto, cómo no iba a estar blindado, para qué hacer una lista de riesgos y pensar en cómo gestionarlos. Además somos las personas con más suerte del mundo  con lo cual los riesgos no llegarán. Por supuesto, si aparece alguno no será culpa nuestra y podemos cerrar el proyecto culpando al universo.
  5. Proyecto continuo: sin etapas, cuando quieras empiezas y simplemente te mantienes en el proyecto de forma continua. No hacen falta hitos, etapas ni ir liberando partes del producto del proyecto. El proyecto continuará hasta que se consuma todo el dinero, normalmente ocurre después de la segunda fase de inversión, posterior a un préstamo de banco y cuando tus padres ya no pueden darte más… ahí es el momento de parar.

Confío plenamente en que si sigo alguno de estos principio el fracaso será monumental. Intentar evitarlos a toda costa, empezando por el primero, no engañarme.

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