lunes, 30 de mayo de 2016

Poner lo complejo oculto detrás de lo simple

No es fácil reducir toda la complejidad de una tarea ordinaria, o un servicio de una empresa, en algo simple. Y en mi opinión resulta todavía más difícil poner en la mente del cliente o el interlocutor una idea simple esperando un resultado complejo.

La imagen en este post se ha hecho muy viral recientemente, principalmente porque todos podemos entenderlo una vez que se ha hecho el producto, pero me apuesto a que si cualquiera de ellos hubiese acudido a explicarlo en una Junta Directiva,  una ronda de financiación, o a un "especialista", se encontraría más cómodo hablando y explicando la tercera diapositiva que las dos primeras.

                      "Simplificar es una tarea difícil"

Twitter nos ha ayudado mucho a sintetizar, al fin y al cabo es parte de la era digital. Muchas veces escribo un mensaje en Twitter y duplico el número de caracteres permitido, así empiezo a bajarlo hasta los 140 y me sorprendo con el hecho de que puedo lanzar un mensaje más rápido de leer, más simple, y más específico. Simplificar es una tarea difícil, muy difícil.

Simplificar es un ejercicio necesario después de plantear cualquier problema. Por ejemplo en matemática se ha hecho siempre. Si recuerdas cuando en la facultad nos ponían una ecuación compleja, la primera tarea no era resolver la ecuación, sino simplificarla para poder entenderla y elegir la mejor estrategia posible.

Quizá un ejercicio posible sería pensar cuántos botones tendría la lavadora de casa si la hubiese diseñado Steve Jobs (uno por supuesto), y cuántos botones y funciones tendría el microondas si lo hubiese creado Google.

¿Podríamos simplificar la cara visible de la empresa?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada